Jugadores históricos
Ángel Labruna:
Ángel Amadeo Labruna fue un futbolista argentino que destacó como delantero izquierdo y luego como director técnico. Su trayectoria lo convirtió en uno de los mejores jugadores del futbol argentino.
Defendió la camiseta de River durante 21 años y es el máximo goleador en la historia del Superclásico, con 16 tantos frente a Boca. Con el Millonario conquistó nueve torneos locales y siete copas oficiales. Además, es el segundo jugador con más presencias en el club, con 515 partidos, solo superado por Amadeo Carrizo, quien disputó 520 encuentros en el arco riverplatense.
En su etapa como entrenador, debutó en Rosario Central, donde obtuvo su primer título en 1971.
Su mayor legado como entrenador fue lograr que River cortara en 1975 la racha de 18 años sin títulos, marcando para siempre la historia del club de Núñez. En el millonario el campeonato metropolitano de 1975, que cortó la racha de 18 años sin consagraciones. Sumado a otros cinco torneos conseguidos en su tercer ciclo al mando, en un periodo de cinco años y medio, es el tercer director técnico más ganador en la historia del club millonario.
Añadiendo sus méritos en ambas etapas, es la persona más ganadora en la historia del club junto a Marcelo Gallardo, ambos con 22 títulos. Dados estos motivos, desde 2003 la hinchada riverplatense celebra cada 28 de septiembre (su natalicio) el día internacional del hincha de River.

Alfredo Di Stefano
Con 19 años debutó en la máxima categoría con River Plate y con 21 se proclamó campeón y máximo goleador del torneo. Una huelga general en el fútbol argentino le hizo emigrar a Colombia, donde triunfó con la camiseta de Millonarios y el Real Madrid fichó al mejor jugador del momento.
Alfredo Di Stéfano contribuyó sobremanera a que el Real Madrid viviera una de sus etapas de esplendor, en la que compartió cancha con Ferenc Puskas o Francisco Gento; a su habilidad como delantero y sus ya legendarios regates unió una fuerte capacidad de liderazgo. Durante los once años que se alineó en el Real Madrid logró la Copa Intercontinental de 1960, cinco Copas de Europa, ocho campeonatos de Liga y uno de Copa; jugó 510 encuentros y marcó 418 tantos, y su extraordinaria capacidad goleadora lo llevó a ser máximo anotador en cinco ligas españolas (53/54, 55/56, 56/57, 57/58 y 58/59).
De este extraordinario palmarés es preciso destacar las cinco Copas de Europa consecutivas (de 1956 a 1960): las cuatro primeras tuvieron como máximo goleador de la competición a Di Stéfano, que marcó en total 49 tantos, un registro que no se vería superado hasta 2005 por el también madridista Raúl. Nacionalizado español en 1956, con la selección española disputó 31 partidos y fue el máximo goleador hasta que Emilio Butragueño superó su récord de 22 goles. La saeta rubia, apodo por el que era conocido, recibió el Balón de Oro de la revista France Football como mejor jugador europeo en 1957 y 1959.
El 25 de agosto de 1963 fue secuestrado en Caracas, durante la pequeña Copa del Mundo, por miembros de las Fuerzas Armadas de Liberación, que trataban de derrocar al presidente Rómulo Betancourt. Fue liberado dos días después cerca de la Embajada española. Su último encuentro con el Real Madrid fue la final de la Copa de Europa frente al Inter de Milán el 27 de mayo de 1964; Di Stéfano fue el gran sacrificado tras esta derrota, ya que al mes siguiente tuvo lugar su salida del club.
Tras abandonar el Real Madrid, en 1964 fichó por el Real Club Deportivo Español de Barcelona, donde jugó hasta su retirada en 1966, a los cuarenta años de edad.
Amadeo Carrizo
Amadeo Carrizo fue un revolucionario del fútbol. Refundó el concepto de arquero. Su innovación en el dominio del área para salir a cortar centros o achicar y la utilización de los pies para ser un hombre más en salida, cambió para siempre la noción sobre el puesto.
Debutó en 1945 a los dieciocho años de edad. Llegó a disputar 520 partidos oficiales con River Plate, 24 en la Copa Libertadores de América también con River Plate y 20 con la selección argentina. A los cuarenta y dos años de edad mantuvo su valla invicta 769 minutos. El récord se registró el 14 de julio de 1968.
Su estilo de juego formó escuela entre otros afamados guardametas latinoamericanos. Jugó ininterrumpidamente en River Plate durante veinticuatro años, desde 1945 hasta 1968, siendo el jugador que más años permaneció en el club y más partidos disputó. Jugó el Mundial de Suecia del 58, siendo duramente criticado por su actuación, sobre todo en la dura derrota por 1-6 ante Checoslovaquia, pero tuvo su revancha cuando ganó la Copa de las Naciones, disputada en Brasil en el 64, terminando con la valla invicta, ante equipos de la envergadura de Portugal, Inglaterra y Brasil, el, en ese momento Campeón del Mundo (Chile 62), teniendo Carrizo una destacada actuación en todos los partidos, pero sobre todo ante el dueño de casa, en donde Amadeo fue enorme, al frustrar uno tras otro los intentos del equipo de Pelé, y coronando su tarea con un penal que le contiene con mano cambiada, dirigido por Gerson al ángulo izquierdo, una noche de aquellas, para Argentina y Carrizo.
Amadeo Carrizo también fue gran protagonista de la final de la Copa Libertadores de 1966 frente al Peñarol, algo que fue una marca negativa para el, ya que detuvo la pelota con el pecho, que desataría la garra de los Aurinegros, que le propinaron 4 goles para remontar el marcador, 2 a 0 al término del primer tiempo.
El 30 de marzo de 1967, Carrizo disputó su partido número 500 con River Plate en un encuentro del campeonato Metropolitano contra San Lorenzo en el Estadio Gasómetro. En un partido de liga contra Atlético Vélez el 14 de julio de 1968, Carrizo, de 42 años, estableció simultáneamente dos récords de su época: la mayor cantidad de partidos oficiales con River Plate en la Primera División argentina (521) y la racha más larga sin recibir un solo gol, con 769 minutos, superando el récord nacional de Antonio Roma (741). Esta racha terminó en ese mismo partido, gracias a un cabezazo de un Carlos Bianchi de 18 años.Jugó su último partido en la primera división argentina en 1968, convirtiéndose, a la edad de 42 años y 7 meses, en uno de los jugadores más veteranos en la historia de la competición, actualmente ubicado en cuarto lugar, solo detrás de los también porteros Pedro Catalano (42 años y 10 meses), Edgardo Andrada (43) y Hugo Gatti (44).
En los años 1969 y 1970 jugó por Millonarios de Colombia antes de su retiro definitivo. En 1973 dirigió al Once Caldas en ese mismo país.
El arquero soviético Lev Yashin, lo llenó de elogios y en el único partido que se enfrentaron, Yashin le regaló como homenaje sus guantes. Fue compañero entre otros de Alfredo Di Stéfano, otro grande de River Plate y Millonarios.
Recibió el apodo de Tarzán, por sus espectaculares acrobacias en la defensa de la meta. También fue definido en medios europeos como el mejor guardameta del siglo XX en Latinoamérica.

Adolfo Pedernera
Hablar de Adolfo Pedernera es hablar de una de las figuras más influyentes en la historia del fútbol argentino y, especialmente, de River Plate. Nacido el 15 de noviembre de 1918 en Avellaneda, debutó en la Primera del Millonario en 1935, con apenas 16 años. Lo que parecía el comienzo de una prometedora carrera terminó convirtiéndose en el nacimiento de una leyenda.
Durante sus doce temporadas con la Banda Roja, Pedernera revolucionó la manera de entender el fútbol. Aunque se desempeñaba como centrodelantero, rompía constantemente con las posiciones tradicionales: retrocedía para organizar el juego, generaba espacios para sus compañeros y distribuía el balón con una visión privilegiada. Esa inteligencia táctica hizo que muchos historiadores lo consideren uno de los primeros «falsos nueve» del fútbol mundial.
Su mejor etapa llegó en la década del 40, cuando fue el líder futbolístico de la inolvidable La Máquina, la delantera integrada por Juan Carlos Muñoz, José Manuel Moreno, Pedernera, Ángel Labruna y Félix Loustau. Aquel equipo marcó una época por su fútbol ofensivo, su movilidad permanente y la precisión de sus asociaciones, convirtiéndose en uno de los conjuntos más admirados de todos los tiempos. Pedernera era el cerebro del equipo, el encargado de darle sentido a cada ataque y de hacer mejores a todos los que lo rodeaban.
Con River conquistó cinco campeonatos de Primera División (1936, 1937, 1941, 1942 y 1945), además de varias copas nacionales. En total disputó 287 partidos oficiales y convirtió 131 goles con la camiseta del Millonario, números que reflejan tanto su capacidad goleadora como su enorme influencia en el juego colectivo.
En 1947 dejó River para continuar su carrera en Atlanta y luego pasó por Huracán. Sin embargo, su etapa más recordada fuera de Argentina fue en Millonarios de Colombia, donde compartió equipo con Alfredo Di Stéfano y fue una de las máximas figuras del famoso «Ballet Azul». Allí también dejó una huella imborrable, tanto como jugador como entrenador.
Con la Selección Argentina también alcanzó el éxito al conquistar los Campeonatos Sudamericanos de 1941 y 1946, consolidándose como uno de los mejores futbolistas de su generación. Tras su retiro inició una destacada carrera como director técnico, dirigiendo clubes importantes y selecciones nacionales, además de regresar a River para desempeñarse como formador de juveniles, transmitiendo su conocimiento a las nuevas generaciones.
